Cainismo
Una de las condiciones básicas y primarias para trabajar con éxito en la arena política, sobre todo si se tiene expectativas de éxito a medio plazo, no es otra que contar con un buen equipo que respalde con su dedicación esmerada y su acierto continuo a un futuro candidato. Así, valga de ejemplo, éste es el motivo por el que no es recomendable fraguar una candidatura poco antes de un comicio. Cuando se pone en marcha la "guillotina" para deshacerse del pasado, lo más normal que ocurra es que se decapite a un capital humano inestimable, experimentado y curtido en mil y una batallas. En bastantes ocasiones, se utiliza el mensaje de la "renovación" como cobertura de las verdaderas intenciones, si bien tan sólo es cuestión de tiempo, un periodo menor de lo que comúnmente se piensa, descubrirlas.
El jacobinismo en una formación política conduce, de manera inexorable, a una progresiva lucha de facciones. Sin embargo, ésta puede permanecer temporalmente latente en caso de que ese partido (esto es, sus jerifaltes) disponga de los medios materiales necesarios para acallar las voces insatisfechas, y que pocas veces serán críticas. Esto en la práctica recibe la denominación de "contentar a los contrariados". Sin embargo, es una forma no de anular a la oposición interna, sino de ralentizar el enfrentamiento. Se trata de un principio que podríamos bautizar "Mientras que haya pan, habrá paz".
Ya que estamos con el tópico de la Revolución Francesa, alguien tiene que desempeñar el papel de las clases desfavorecidas fácilmente instrumentalizables. ¿Quiénes serán los ‘San Culottes’ preocupados sólo en sobrevivir o malvivir? Son auténticos antropófagos políticos por obligación, que vienen temporalmente a ocupar el lugar dejado por los otrora encumbrados correligionarios. Jamás tendrán voluntad propia, y únicamente se afanarán en "salvar sus muebles" a costa de sus iguales. Pero la política se caracteriza porque tiene mucha memoria, quizás demasiada, más de lo deseable. De hecho, es terriblemente vengativa y cainita. La guillotina, se solía decir en la etapa del Terror, es un espejo en el que el verdugo se refleja como víctima. Los clamores que animamos hoy para bajar la afilada hoja, mañana los escucharemos arrodillados en el grillete mientras un cortante silbido recorre la distancia hasta el cuello. En definitiva, de la práctica del canibalismo político no hay salvación.
Los ‘San Culottes’ profesionales moran en la política como un parásito en un huésped, minando de modo progresivo la salud del mismo. Ahora bien, siempre es una ventaja contar con "carne de cañón" que poder ofrendar llegada la ocasión. ¡Qué más da distinguirse mediante una escarapela estampada con unos colores u otros! La dependencia se acentúa y el margen de actuación disminuye..., siempre buscando pan para saciar estómagos agradecidos o cadalsos que encierren oportunidades tras los defenestrados.
Los ‘San Culottes’, por tanto, no pueden conocer la compasión con sus pares, tan sólo la sumisión ante su protector y esperar su momento.
lunes, 27 de agosto de 2007
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